Oscar Colchado trabajó en el más lejanos distrito de Jimbe; un lugar que se convirtió en escenario propicio de reflexión, motivación e inspiración literaria.
Oscar Colchado trabajó en el más lejanos distrito de Jimbe; un lugar que se convirtió en escenario propicio de reflexión, motivación e inspiración literaria.

Con especial éxito acaba de celebrarse en una Feria del Libro en homenaje a Oscar Colchado Lucio, al cumplirse el primer año de su deceso. Las conferencias, exposiciones, presentaciones de libros y recitales han coincidido en resaltar los justos méritos del reconocido escritor contemporáneo. Nosotros, aquí, queremos destacar determinados hechos sobre la alborada de su trayectoria profesional y literaria.

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LA ESCUELA NORMAL INDOAMÉRICA

A fines de la década del 60, la Escuela Normal Superior “Indoamérica” estableció dos filiales: una en Santiago de Chuco y otra en Chimbote. Era el segundo intento en el puerto de tener una institución de nivel superior después de la experiencia de la Escuela Normal Superior Marianista, regentada por la iglesia católica, para formar profesores de Educación Primaria. Precisamente en sus instalaciones, de la urbanización Laderas del Norte, años después, empezó a funcionar la Universidad San Pedro, entre cuyos promotores aparecía el obispo de Chimbote.

En ese contexto, “Indoamérica” apareció para formar profesores de Educación Secundaria, principalmente en las especialidades de Matemáticas y Literatura. Como buen número de estudiantes trabajaba en diversas áreas y actividades, la nueva institución superior empezó a funcionar, primero, en el local del Sindicato de Choferes y después en los ambientes del Politécnico Nacional del Santa, en el barrio de Miramar.

Entre sus compañeros, también ganados por la inspiración literaria, figuraban el recitador César Augusto Zárate; Wilfredo Cornejo Ybargüen, también de promisoria vocación literaria y uno de los primeros integrantes del Grupo “Isla Blanca”, que precisamente brotó en las propias aulas de “Indoamérica”. También formaban parte del grupo Wilfredo Calderón Hervias y Velezmoro Mestanza, con quienes Colchado alternó en sus comienzos magisteriales en el colegio “Marcos Evaristo Villacré”, del cercano distrito de Nepeña. Posteriormente, Colchado trabajó en el más lejano distrito de Jimbe, del cual ya no podía venir muy seguido a Chimbote; pero que se convirtió en escenario propicio de reflexión, motivación e inspiración literaria.

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LA REVISTA “ALBORADA” EN INDOAMÉRICA

La histórica e importante revista “Alborada”, convertida actualmente en vocero del Grupo “Isla Blanca”, nació mucho antes de que se formara el mencionado grupo. Nació como expresión de los estudiantes. Precisamente el primer número, aparecido en octubre de 1969, tenía el lema: “Voz y pensamiento de la juventud indoaméricana”. El editorial del primer número es bastante expresivo: “Como secuela de la fajina desplegada por un grupo de alumnos de la Escuela Normal Superior ‘Indoamérica’, Sección Chimbote, sale a la luz ‘ALBORADA’, órgano en cuyas páginas están impregnadas los deseos de superación, progreso y cultura de que están imbuidos los corazones de la juventud estudiosa”.

Además del director, todos los integrantes del cuerpo directivo de la revista eran estudiantes del “Indoamérica”: Edwin Palacios Morales, subdirector; Augusto Zárate Cerna, jefe de Redacción; Wilfredo Cornejo Ybargüen, jefe de Publicidad; Enrique Aguirre Ruedo, Wilfredo Alarcón, Alejandro Maguiña, Rosa Chávez, Marco Antonio Barrenechea y Héctor Esquivel, redactores.

Algo más: el número inicial de la revista incluyó un texto evocativo de “Indoamérica”, así como el poema de contenido confesional y testimonial escrito por el propio director: “Y cuando por primera vez aparezca / llena de gran timidez / a mis caros lectores rogaré / el que sepan comprender / que los muchachos por primera vez / hacen sus armas en este menester”.

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“LA TARDE DE TOROS”: LA PRIMERA NOVELA

La primera novela de Oscar Colchado Lucio se publicó en 1974. El título, sin embargo, puede hacer creer que el tema central es la corrida de toros según la herencia española; pero no es así, pues los ingredientes de la fiesta taurina son más bien secundarios. Lo más importante es el paisaje, el ambiente físico y socioeconómico, la problemática humana que se desenvuelve en el mundo andino”.

“La tarde de toros” se inscribe más bien en el ciclo de la novela indigenista; más exactamente, en el neoindigenismo. Desde luego, están presentes el hacendado, el juez, el gobernador, el sacerdote y la sierra ancashina; pero los indígenas son luchadores, valientes, extrovertidos; es decir, no son indígenas ensimismados, embrutecidos o callados, como en el indigenismo tradicional. El mayor interés se centra en la importancia cromática de la sierra ancashina: esplendorosa, dulce y hermosa.

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“TRAS LAS HUELLAS DE LUCERO”: APORTE A LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

La segunda novela es de carácter juvenil y constituye un importante aporte a la literatura infantil y juvenil peruana. Fue incluida en la importante antología de Literatura Infantil preparada por la Comisión Nacional del Año Internacional del Niño; además fue traducida al francés por el escritor peruano Antonio Salinas, radicado precisamente en París.

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“AURORA TENAZ”: PRIMER POEMARIO (1976)

Poesía fresca, amorosa, romántica, siempre ubicada en el referente porteño es “Aurora tenaz”, que se publicó con un prólogo laudatorio de Jesús Cabel: “primigenia obra poética de Colchado, nos plantea una ruptura no solo de palabras, sino de formas concretas. Sus versos vienen a afirmar lo que hoy se presenta como una hipótesis: mayor riqueza de vocabulario, el experimento que se hace del idioma, la categoría estética que ha alcanzado lo coloquial, incorporando el lenguaje de estos días a un verbo de alta calidad y creando un cotidianismo profundizado, nuevo…”.

Cuando Oscar me envío su fresco libro a Cajamarca, donde yo era profesor de la UTC, me decía en una nota alusiva: “Va Aurora tenaz. La mayoría de poemas son de mi adolescencia. No he querido quitarle la frescura ni los sentimientos que le dieron vida. Me gustaría que lo leyese detenidamente y me diera su parecer. // Afectuosamente: Oscar”.

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