Hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos recorren los 220 Km. hasta su santuario  en Ayabaca.
Hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos recorren los 220 Km. hasta su santuario en Ayabaca.

Caminan sin demayo, sin importarles el sol, el frío de la noche, pero la fe inquebrantable que llevan los peregrinos al es grande y bajo el cántico, “perdón, señor, perdón, si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad”, recorren el largo caminar de 6 días para cubrir los 220 Km. que los separa de Piura.

Unos llegan desde muy lejos, incluso desde Tacna, todos llevan el corazón henchido de agradecimiento o con la esperanza de pedirle un milagro a sus males y a la de sus seres queridos. Ellos confían que su “negrito lindo” como le llaman de cariño, escuchará sus súplicas.

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LA FE MUEVE MONTAÑAS

Hombres, mujeres, niños y ancianos caminan y caminan por pistas de asfalto y caminos pedregosos ya sea rezando, entonando canciones acompañados de instrumentos, algunos cargando “medallitas”, rosarios, cirios, Cristos Crucificados, cargando pesadas cruces Nada es impedimento para llevarlos ante el santuario del Cristo Cautivo, donde algunos lo hacen de rodillas y derramando lágrimas.

Ellos, esperan llegar a su santuario en un promedio de 6 días, adorar y asistir a algunas de las tres procesiones previstas para los días 12. 13 y 14 de octubre.