Si bien la adulteración afecta a las empresas formales y desacelera la generación de puestos de trabajo, los dueños de los inmuebles son quienes están expuestos a las consecuencias. (Getty Images)
Si bien la adulteración afecta a las empresas formales y desacelera la generación de puestos de trabajo, los dueños de los inmuebles son quienes están expuestos a las consecuencias. (Getty Images)

El uso de productos y accesorios originales, que cumplan las garantías de seguridad en cualquier proyecto de construcción, permite un ahorro de hasta 300% en comparación al uso de materiales falsificados, que generarán problemas estructurales en las edificaciones, contaminación del agua, producción de gases tóxicos e incluso riesgos de derrumbes.

De acuerdo a Capeco, la autoconstrucción representa el 56% del mercado, un segmento más propenso al uso de materiales falsificados que reconocen al precio como el principal atributo, desconociendo la calidad y los riesgos que ocasionan.

Antonio Cotera, especialista de Pavco Wavin, señala que las tuberías para sistemas de electricidad y agua, válvulas, griferías, accesorios de inodoros, lavatorios, tanques, entre otros, son productos más vulnerables de falsificaciones en el sector construcción.

Si bien la adulteración afecta a las empresas formales y desacelera la generación de puestos de trabajo, los dueños de los inmuebles son quienes están expuestos a las consecuencias.

“Lo podemos explicar con un ejemplo. Hace algunos años, hicimos un ensayo. Colocamos una tubería de dudosa procedencia en un inmueble y, en el periodo de un año, la tuvimos que cambiar hasta tres veces porque al poco tiempo generó pérdidas de agua. Se reemplazó con una certificada, de reconocida calidad, y duro varios años antes de perder su hermeticidad”, detalló el especialista.

No solo evidenció que las falsificaciones representan un gasto de hasta tres veces más y que no son comparables con los productos originales, sino que afecta directamente a la vida útil del inmueble al exponerlo a daños estructurales por humedades que pueden culminar en el colapso del inmueble.

El caso también se traslada a los sistemas eléctricos. El empleo de malos materiales en instalaciones de luz no solo generan aumentos en los recibos. También pone en riesgo la vida de las personas porque los expone a un posible cortocircuito. De acuerdo a cifras del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, 7 de cada 10 siniestros en el 2020 ocurrieron por fallas eléctricas.

El derrumbe de edificios, vulnerabilidad ante sismos y otros fenómenos, contaminación del medio ambiente y pérdida del valor del inmueble son otras consecuencias, advirtió Cotera, evidenciando que el ahorro de optar por falsificaciones reside, más que en el costo, en la seguridad y calidad.

¿Cómo evitar estos escenarios?

Antonio Cotera señala que es prioritario utilizar materiales de calidad que cumplan con la NTP (norma técnica peruana), que garantiza un excelente comportamiento ante sismos y otros escenarios.

Añadió que la capacitación también es una herramienta poderosa para luchar contra la piratería en el sector construcción. “Si todas las compañías privadas, trasladan sus conocimientos a técnicos, ingenieros, instaladores, entre otros, el porcentaje de empresas informales disminuiría, porque tendrían mayor conocimiento de las normativas e importancia de usar productos de calidad”, asegura el técnico.

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