Gina Amado, comerciante de El Palomar. Foto: Leonardo Cuito.
Gina Amado, comerciante de El Palomar. Foto: Leonardo Cuito.

A medida que se acerca el Día de la Madre, las mujeres reflexionan sobre la evolución de esta celebración y los cambios en el rol de la destaca la importancia de trabajar por el bienestar de los hijos, pero también de disfrutar el tiempo en familia y consentirse a sí mismas.

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TRABAJO

Gina Amado, comerciante del Mercado El Palomar, comparte su experiencia única en esta festividad. Para ella, el Día de la Madre se convierte en una jornada especial, pues sus 3 hijos la sorprenden con gestos de cariño y regalos en su puesto de trabajo.

“El Día de la Madre se espera con ilusión y los hijos nos demuestran un poco más de cariño”, comenta Gina. A pesar de la festividad, ella continúa con su rutina laboral, levantándose temprano para arreglarse y llegar al mercado con una actitud profesional.

“Yo me levanto a las 4 de la mañana y me demoro 2 horas en arreglarme. Llego al mercado a las 7 de la mañana. No porque sea el mercado voy a venir como sea, yo me arreglo como si fuera a ir a la oficina”, explicó Gina.

Su relato refleja la nueva dinámica en el que se valora el equilibrio entre responsabilidad maternal y autocuidado.

EVOLUCIÓN

Asimismo, en una época en el que la mayoría de las madres se incorporan al ámbito laboral, el concepto de ser madre ha evolucionado. Ya no se limita únicamente al cuidado de los hijos en el hogar, sino en trabajar activamente por su bienestar, mientras se reserva tiempo para disfrutar en familia y satisfacer sus propias necesidades.

Liliana Meza, trabajadora en el hospital Honorio Delgado Espinoza. Foto: GEC.
Liliana Meza, trabajadora en el hospital Honorio Delgado Espinoza. Foto: GEC.

Liliana Meza Ojeda, una trabajadora en el hospital Honorio Delgado Espinoza, reflexiona sobre este cambio. Para ella, el desafío de la maternidad en el tiempo actual radica en la necesidad de hacer malabarismos entre las responsabilidades laborales y el cuidado de los hijos.

“Tenemos que darnos tiempo para seguir educando”, destaca Liliana. Además de cumplir con las obligaciones laborales, las madres modernas se esfuerzan por mantener una conexión emocional con sus hijos y seguir involucradas en su desarrollo personal y académico.

Sin embargo, más allá de los deberes cotidianos, Liliana anhela un regalo especial en esta festividad: el reconocimiento por parte de sus hijos y su esposo. “Para mi el reconociendo es algo más significativo que un regalo. Y podría decir que hasta el tiempo lo es, ya que también lo necesitamos para nosotras mismas luego de desarrollar varias actividades durante el día como madre y trabajadora”, dijo Liliana.

Dora Espinoza, una trabajadora en el rubro de alquiler de vestidos, comparte su experiencia única sobre el Día de la Madre y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo, reflejando los cambios en la crianza y el autocuidado.

Para Dora, el Día de la Madre es una celebración en constante cambio, en paralelo con el crecimiento de sus hijos. Cuando eran pequeños, la dedicación y los cuidados eran su principal enfoque. Sin embargo, a medida que han crecido, el papel se ha invertido, y ahora son ellos quienes la consienten con pequeños detalles.

La rutina diaria de Dora, que incluye cocinar para su familia antes de salir a trabajar, puede resultar agotadora. Sin embargo, el gesto de sus hijos de invitarla a comer de vez en cuando le brinda una sensación de tranquilidad y felicidad. En esta festividad, las mujeres celebran no solo su rol como madres, sino también su propia individualidad y bienestar. El Día de la Madre en la era moderna se presenta como una ocasión para reflexionar sobre el equilibrio entre el trabajo, la crianza y el autocuidado, mientras se celebra el rol multifacético y vital de las madres en la sociedad actual.

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