En los rincones donde el frío parece instalarse para siempre, las manos nunca se detienen. En el anexo de Salinas Huito, distrito de San Juan de Tarucani, un grupo de mujeres sale adelante cada día gracias al tejido, que fueron aprendiendo de sus antepasados y que ellas ahora enseñan a sus hijos.
Ellas explican que cada etapa requiere paciencia. Se dedican también a la crianza de llamas y alpacas, de quienes sacan la lana para obtener el hilo. Después se lava, se deja secar y recién el objeto está apto para la elaboración de chullos, chompas, chalecos, entre otras vestimentas.
Es un trabajo artesanal que no admite apuros, porque la calidad depende de cada detalle. Un chullo de alpaca puede costar 40 soles y una chompa entre 180 y 200, precios que consideran justos para el esfuerzo invertido, ya que se demoran hasta 15 días en obtener solo el hilo y otra semana en hacer la ropa.
DECISIÓN
Las mujeres cuentan que formaron hace tres años la asociación “Las Talentosas de Salinas Huito”. Antes participaban solas en ferias, pero decidieron unirse para organizarse mejor y tener más oportunidades. Hoy, gracias a esa unión, llegan a eventos regionales con productos únicos, hechos a mano y con identidad propia.
Su comunidad vive también de la elaboración de sal. Aprovechan el salar para recoger agua, dejarla estancar y obtener sal en bolitas que luego venden a tan solo ocho soles el saco. Sin embargo, enfrentan una desventaja importante, ya que la mayoría de turistas viaja directo a Salinas Moche o Santa Lucía, sin visitar su anexo.
A eso se suma lo que ellas consideran poco apoyo de las autoridades para promover su comunidad. A pesar de producir fibra y sal de calidad, no logran competir con los destinos más conocidos. Por eso insisten en que una mayor articulación permitiría que su trabajo llegue a más personas, especialmente en épocas de ferias o festividades donde la demanda aumenta.
“Nosotras ofrecemos productos de calidad, tuvimos que organizarnos para dar a conocer todo lo que hacemos, ya que también es nuestra forma de vida. Pero hay poco apoyo de las autoridades, nos olvidan, pero aun así no nos rendimos y cada vez innovamos más en nuevos productos”, indicó María Choque, una de las mujeres de la asociación.
ANCIANAS
Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, un grupo distinto de manos también teje historias. Son adultos mayores que asisten al Centro Integral para el Adulto Mayor en el distrito de Paucarpata, donde encuentran en el tejido una forma de distraerse, relajarse y sentirse útiles.
Allí reciben materiales donados por el municipio y aprenden nuevas técnicas gracias a una profesora quien los guía con paciencia. Para muchos de ellos, el tejido se ha convertido en una terapia para el alma. Entre risas y conversaciones, elaboran guantes, chalecos y pequeñas prendas que llegan en partes y que ellos mismos deben armar.
Es un trabajo que no solo les da ocupación, sino también orgullo y compañía. Cada avance es celebrado entre todos, porque lo importante es mantenerse activos. Algunos participan desde hace años, otros recién ingresan, convocados por las encargadas del centro.
En este espacio también hay personas con discapacidad que no piensan en limitaciones, si no solo aprenden a tejer con materiales accesibles y reciben apoyo constante. Lo que producen se convierte en una fuente de ingreso adicional, porque participan de diferentes ferias para vender sus productos.
Ambas participan de la Expoemprende Mujer 2025, que se desarrolla en Cerro Juli hasta hoy 23 de noviembre a las 18:00 horas. Pueden encontrarlas en los primeros stands del centro de convenciones y adquirir sus productos. “Los invitamos para que vean lo que hacemos”, manifestaron.
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