La plaza 15 de Agosto, ubicada en el centro histórico de Arequipa, es mucho más que un espacio público, es también testigo de la evolución urbana de la ciudad, un punto donde convergen caminos antiguos, memorias arquitectónicas y el renovado enfoque hacia el peatón.


En esta sección, Correo te lleva de paseo, se observa la antigua calle Paucarpata, que en tiempos pasados era la vía que conectaba con esta jurisdicción, ahora es conocida como la calle Octavio Muñoz Najar.
Según el arquitecto y restaurador, William Palomino, su trazo aún refleja el paso del tiempo, una forma triangular que se estrecha en la calle Muñoz Najar y se abre hacia la tradicional calle Mercaderes, que desde 1797 conserva su nombre original, siendo una de las pocas en la ciudad con esa continuidad histórica.


Un punto emblemático en esta zona es la antigua casa de Belisario Soto, alcalde de Arequipa en 1932 y dos veces presidente de la Corte Superior de Justicia. Esta casona, adquirida en 1915, muestra elementos ornamentales de cemento que reflejan la influencia del estilo art nouveau, introducido en esa época. Su estructura combina arte y función, con detalles arquitectónicos que han resistido el paso del tiempo.
Además, rescató la belleza de las galerías 15 de Agosto, pues conserva la arquitectura neoclásica con columnas de color café y recuerda el inicio republicano de esta plaza. “Al comienzo de 1900 tenían esa configuración verde. La plaza tiene por objetivo priorizar la presencia del peatón y darle al vehículo el espacio mínimo para transitar”, remarcó.
Conectando con la calle Mercaderes, Palomino acotó que en esta calle comercial se rescata el estilo neoclásico, y fue la principal entrada de los comerciantes de la ciudad. Se preservan edificaciones que relatan la historia del ciudadano arequipeño en sus inicios.
