El siniestro en el Abra Ccorao, cerca del ingreso al Valle Sagrado y Sacsayhuamán, movilizó a más de 110 brigadistas para controlar las llamas.
El siniestro en el Abra Ccorao, cerca del ingreso al Valle Sagrado y Sacsayhuamán, movilizó a más de 110 brigadistas para controlar las llamas.

Una ofrenda a la Pachamama, madre tierra, sería el posible origen del incendio forestal que devastó más de 50 hectáreas de pastos naturales y árboles en el Abra Ccorao, ubicado en el distrito de San Sebastián, en el ingreso al Valle Sagrado de Los Incas, región Cusco.

Según informó Miguel Oscco Abarca, director de la Oficina de Gestión de Riesgo de Desastres y Seguridad (OGRDS) de Cusco, el último fin de semana se registraron tres incendios en la región, pero el de Ccorao generó especial preocupación por su cercanía a la ciudad y al parque arqueológico de Sacsayhuamán.

“No se han encontrado todavía responsables. Allí se hallaron varias ofrendas a la tierra, pero no se puede determinar aún el causante original. Las investigaciones continúan”, declaró Oscco. El funcionario advirtió que encender fuego no es una forma de agradecer a la Pachamama, sino que altera su equilibrio y provoca pérdida de coberturas naturales y afectación a la fauna.

En la misma jornada, otros dos incendios fueron registrados en Quiquijana, causado presuntamente por pirotecnia durante una fiesta patronal, y en Poroy, donde restos de carbón y cenizas de una caja china habrían iniciado el fuego, según versiones policiales.

“Vemos negligencia. El riesgo de incendios en Cusco es alto por la vegetación crecida, la fuerte radiación y los vientos en esta temporada de sequía”, precisó Oscco.

El titular de la OGRDS indicó que el presidente de la Junta de Fiscales Superiores de Cusco, José Mayorga, solicitó a la Policía Nacional que realice las indagaciones correspondientes para que el Ministerio Público determine las sanciones.

Para controlar el incendio de Ccorao, se desplegaron más de 110 brigadistas, entre bomberos, pobladores, voluntarios, policías y personal de serenazgo, además de tres cisternas y tres unidades de bomberos.

Ofrenda a la Pachamama

La ofrenda a la Pachamama, también conocida como “pago a la tierra”, es una tradición ancestral practicada por los pueblos andinos de Sudamérica, principalmente en países como Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Chile. Este ritual consiste en agradecer y devolver a la Madre Tierra todo lo que brinda: alimentos, agua, protección y sustento. Según la cosmovisión andina, la Pachamama es vista como una deidad maternal, fuente de vida y fertilidad, y el acto de la ofrenda simboliza la reciprocidad entre los humanos y la naturaleza.

La ceremonia suele realizarse en el mes de agosto, especialmente el día 1, considerado el inicio de un nuevo ciclo agrícola. El ritual es presidido frecuentemente por un chamán o sacerdote andino, quien guía a los participantes en la preparación de la ofrenda con elementos como hojas de coca, maíz, papas, chicha (bebida de maíz), dulces, semillas y hasta pequeñas artesanías.

Estos elementos se colocan en un paño y luego se entierran o queman como devolución simbólica a la tierra. Además de agradecer por las cosechas y pedir protección y abundancia, la ceremonia refuerza la comunidad y el respeto por la naturaleza, incluyendo oraciones y peticiones personales. Se considera un momento espiritual en el que las personas se conectan profundamente con el entorno, y la tierra “come” para retribuir el favor que da a sus hijos.

¿Qué se usa en el “pago a la tierra”?

En las ofrendas tradicionales a la Madre Tierra (Pachamama) se emplean una variedad de elementos simbólicos que representan gratitud y reciprocidad hacia la naturaleza. Los más usados incluyen:

  • Hojas de coca, consideradas sagradas y mediadoras entre el mundo humano y el espiritual.
  • Alimentos como maíz, papas, quinua y otros productos de la tierra, que simbolizan la abundancia y fertilidad que brinda la Pachamama.
  • Bebidas tradicionales como la chicha (fermentado de maíz) y vino, que se vierten sobre la tierra como libación.
  • Dulces en distintas formas para “endulzar” el suelo donde se camina y atraer buena fortuna.
  • Semillas de cereales y huairuros (semillas rojinegras usadas para protección).
  • Sahumerios, incienso y hierbas aromáticas como muña o palo santo, para purificar el ambiente.
  • Grasa de llama, k’oa (hierba sagrada andina), nueces, arroz y frutos secos.
  • Conchas marinas, pequeños amuletos, monedas y fetos de animales (de llama o cerdo, según el tipo de petición).
  • Flores rojas y blancas, pétalos, pequeñas velas, láminas de papel dorado (“pan de oro”) y agua de flores para limpiar energías.

Los elementos pueden variar regionalmente, pero siempre buscan establecer una profunda conexión espiritual y agradecimiento con la Tierra.

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