Este 2025, el Valle de Ica celebró un evento de gran trascendencia para la historia religiosa y cultural de la región: los 455 años de la llegada del Señor Crucificado de Luren. Un hito que marcó profundamente la identidad de los iqueños desde su arribo el 25 de febrero del año 1570, consolidándose como uno de los símbolos de fe más importantes de Perú.
Fe y devoción
La solemne misa en honor a esta emblemática imagen, presidida por el Mons. Héctor Ver Colona, fue el escenario de una profunda reflexión sobre el legado de devoción que perdura hasta nuestros días. En este evento, la Srta. Madai Rosario Salas Navarrete, reina de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga, participó activamente, reafirmando el compromiso de las nuevas generaciones con esta tradición religiosa que une a los habitantes del Valle de Ica.

Desde su llegada, el Señor Crucificado de Luren ha sido el centro de una devoción popular que trasciende generaciones. Las festividades anuales en su honor, que incluyen procesiones, misas, danzas típicas y actividades culturales, continúan siendo una manifestación vibrante de la fe del pueblo iqueño. En este 455 aniversario, la población reafirmó su amor y respeto por la imagen sagrada que ha sido el eje de la espiritualidad de la región durante siglos.

El legado del Señor Crucificado de Luren no solo es un acto religioso, sino también un factor de unión y fortalecimiento de la identidad cultural y religiosa del Valle de Ica. Las celebraciones no solo conmemoran su llegada, sino que también subrayan la importancia de la fe, la tradición y la devoción que siguen vivas en la comunidad.
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