Por una iniciativa del poeta liberteño David Novoa, recogida e impulsada por el Gobierno Regional de La Libertad, unos doce mil escolares recitaron un poema coral de “Trilce”.
Por una iniciativa del poeta liberteño David Novoa, recogida e impulsada por el Gobierno Regional de La Libertad, unos doce mil escolares recitaron un poema coral de “Trilce”.

César Vallejo es un estandarte nacional. Aún más, es un símbolo regional de La Libertad para el mundo. Pero lo más sensacional de Vallejo es que crece con los años, tanto sus versos como su imagen de personaje icónico gozan de mejor vida ahora. Pensaba en eso cuando veía que en Trujillo se desarrollaba una maratónica jornada en la que estudiantes, docentes, escritores y ciudadanos en general leían los versos del vate universal en la misma plaza de armas, a propósito de los 100 años que cumple su poemario más desafiante: “”. Fueron 50 horas ininterrumpidas con vigilias nocturnas incluidas.

MIRA ESTO| César Vallejo fue desagraviado en Plaza de Armas de Trujillo

Y toda esta fiesta por los 100 años de “Trilce” tuvo un clímax nunca antes visto. Lo que ocurrió el viernes pasado en la ciudad de Trujillo fue apoteósico e histórico. Por una iniciativa del poeta liberteño David Novoa, recogida e impulsada por el Gobierno Regional de La Libertad, unos doce mil escolares, acompañados por soldados del Ejército, capitaneados por la voz de Novoa, recitaron un poema coral de “Trilce” de César Vallejo: el poema III. Fue una cuestión inédita, una fiesta nunca antes vista. Las imágenes de este acto multitudinario y maravilloso quedarán para siempre, sobre todo para todos esos niños y niñas que han recitado coralmente los versos de nuestro vate.

Y todo esto es realmente maravilloso porque fue Trujillo, y en estas mismas calles que rodean a su plaza de armas, donde Vallejo, el poeta nacido en la sierra de La Libertad, solidificó su vocación de escriba, se codeó con los intelectuales del grupo Norte (Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego, entre otros) y sufrió la experiencia más dolorosa de su vida: su injusto encarcelamiento, acusado falsamente de agitador violento.

Lo que en estos días ha ocurrido en Trujillo, en medio de la conmemoración de los 100 años del poemario “Trilce”, es, visto así también, la reivindicación del poeta César Abraham Vallejo Mendoza, del hombre, del ser humano genial que sigue desafiando a los lectores del mundo. Es el desagravio por ese oprobio que vivió en la vieja cárcel de Trujillo y que lo llevó a un exilio del cual no volvió después, pues, como se sabe, él murió en París, Francia.

En el centenario de “Trilce”, Trujillo y el país entero le piden disculpas a Vallejo y lo elevan a la altura de su genio. Es tarde, quizás, pero era también absolutamente necesario. Claro que sí.