Daniel Rodríguez Risco, alista el estreno de "Cuadrilátero", su más reciente película.
Daniel Rodríguez Risco, alista el estreno de "Cuadrilátero", su más reciente película.

“Si la película me conmueve, porque al final el cine es como una especie de comunión de almas, hay dentro de mí un pedacito de confianza de que la película va a conmover a otra persona. Ese es un poco mi termómetro”, comenta el director de cine, productor y guionista Daniel Rodríguez Risco, sobre cómo mide la reacción del público a sus cintas. En esta temporada, Rodríguez vuelve a sentir la ansiedad y expectativa de la primera vez ante el pronto estreno de “Cuadrilátero”, su reciente apuesta para la pantalla grande, que narra la vida de una familia que ve alterada su estabilidad por la llegada de un nuevo integrante.

La historia de una familia que asume la llegada de un nuevo integrante como un motivo de conflicto, no es nada usual. La trama de la película se me ocurrió porque escuché por casualidad a mi esposa, que estaba hablando con una amiga que iba a tener su tercer hijo, y cómo, decía ella, este niño iba a cambiar la rutina y la dinámica de su familia. Después de un rato, mi esposa termina su llamada y le dije escuché que pasaba esto, y me dijo, sí, estamos hablando de cómo un hijo genera todo un cambio muy lindo en la familia, pero al mismo tiempo provoca una serie de complicaciones. Esta fue la anécdota que le dio inicio al guion de ‘Cuadrilátero’.

La película presenta un escenario con muchas lecturas... La mamá, en el caso de la película, es una ejecutiva de una agencia de publicidad, lo que llaman una trabajólica. Para ella, la llegada de este tercer hijo, este quinto miembro de la familia le genera digamos un gran desequilibrio, luego nos daremos cuenta que en realidad el problema no es el bebé que recién viene, sino el hecho de ser cinco.

Rompe el molde de su familia ideal. Digamos, en su paradigma, para ella una familia perfecta es una familia de cuatro miembros, papá, mamá, hijo, hija, la llegada del quinto hijo, le produce este enorme desequilibrio que hace que terminen todos luchando por querer ser uno de los cuatro miembros de la familia perfecta.

¿Cómo nace ese proceso creativo que termina en un guion? Si bien el embrión de “Cuadrilátero” nace de una anécdota, y de un cortometraje anterior sobre una familia, ambos tienen de alguna manera, una suerte de elementos autobiográficos. No es que retrate exactamente a mi familia, pero sí es una recreación ficcionada de eventos de mi infancia, que de alguna manera expongo para lidiar con ellos. Mario Vargas Llosa dice que la ficción es como una suerte de strip tease al revés, coges un hecho que fue, puede ser en algunos casos traumático y lo vistes con personajes, con una historia, lo conviertes en una ficción. Vas mirando tu propia historia de otra manera, la miras con cierta distancia desde la otra acera.

Eres un director que das la posibilidad a tus actores que aporten, o prefieres que ellos hagan todo lo que tú estrictamente quieres. Ambas cosas. Soy dos tipos de directores, el director realista y el formalista, que quiere tener un control absoluto sobre lo que se ve en pantalla. En mi caso, como formalista, dibujo la película, no hay tanto espacio en términos del movimiento del actor, el territorio en el cual se mueve dentro del plano. Por otro lado, hago muchísimo trabajo de mesa, leemos el guion, interpretamos, trabajamos con improvisaciones, en el caso de “Cuadrilátero”, como el tema es la territorialidad y como la familia humana se parece más de lo que pensamos a la familia animal, le pedí a cada uno de los actores que eligiera a un animal y que viera material documental de ese animal. Cada uno de los actores tuvo como un avatar animal y trabajó en base a eso .

Hubo mucho trabajo para interiorizar los personajes. Absolutamente, muchas horas de conversaciones y de improvisaciones, de trabajo en conjunto. En la familia de “Cuadrilátero” los afectos no están muy presentes, los personajes tienen intereses, sobre todo el interés de mantener su lugar dentro de su universo familiar.