Jennifer Lawrence vivió una infancia y adolescencia muy solitaria, pues no tenía amigas (Foto: Valerie Macon / AFP)
Jennifer Lawrence vivió una infancia y adolescencia muy solitaria, pues no tenía amigas (Foto: Valerie Macon / AFP)

es una reconocida actriz estadounidense ganadora de un premio Oscar y cuya carrera en la industria del cine continúa en ascenso. Si bien, a sus 31 años, la joven sigue demostrando que ha nacido para triunfar en el séptimo arte, muchos pensarían que su vida ha estado marcada de éxitos también en el campo personal; sin embargo, el camino que le costó recorrer fue muy duro, en especial cuando era niña, donde no tenía ninguna amiga.

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Y es que para la protagonista de “Los juegos del hambre”, la infancia que le tocó vivir fue muy solitaria. Tanto era el vacío que sentía desde pequeña que llegó a convertirse en una mentirosa compulsiva con tal de atraer la atención del resto de sus compañeros de escuela, quienes la miraban como alguien “extraña”.

A continuación, las razones que llevaron a la ganadora del Oscar por “Silver Linings Playbook” a no tener a nadie de su mismo sexo con quien jugar y cómo comenzó a mentir sin medir las consecuencias.

Jennifer Lawrence asiste al estreno de la película "Madre" presentada en competición en el 74o Festival de Cine de Venecia el 5 de septiembre de 2017 en el Lido de Venecia (Foto: Tiziana FabiI / AFP)
Jennifer Lawrence asiste al estreno de la película "Madre" presentada en competición en el 74o Festival de Cine de Venecia el 5 de septiembre de 2017 en el Lido de Venecia (Foto: Tiziana FabiI / AFP)

¿POR QUÉ JENNIFER LAWRENCE NO TENÍA AMIGOS CUANDO ERA NIÑA?

Jennifer Lawrence no fue criada como una niña normal. Y es que al ser la última de dos varones, sus padres la educaron del mismo modo como lo hicieron con sus hijos Ben y Blaine. Su madre al notar que la pequeña había adoptado comportamientos un poco bruscos, le prohibió jugar con otras nenas durante su etapa preescolar. ¿La razón? Temía que les hiciera daño, pues consideraba que era muy ruda. Algo que su padre también aprobó.

Fue así que su infancia a mediados de los 90, en Indian Hills, Kentucky, fue solitaria, y aunque al ingresar a la escuela la prohibición de hacer amigas ya no existía, ella estaba sola, pues no encajaba en su entorno. Esto debido a su hiperactividad y ansiedad, lo que no le permitía encajar entre sus compañeras de curso.

Practicaba actividades escolares y deportes como el porrismo, el softball, el hockey y el baloncesto, llegando a integrar un equipo masculino de este último deporte donde su padre ejercía como entrenador. Asimismo, le gustaba montar a caballo.

Aunque trataba de hacer amistades femeninas, nadie quería jugar con ella; por tanto, cuando llegaba a casa, le gustaba actuar para sus padres disfrazándose de algún personaje, llegando a actuar por primera vez en su escuela cuando tenía 9 años, luego siguió mostrando sus dotes en la iglesia de la ciudad.

“Mi niñez fue infeliz, yo vivía muy ansiosa. De hecho, hasta tuve que ir a un terapeuta porque mis papás ya no sabían qué hacer conmigo. Fue una etapa muy dura. No quiero dar a entender que fui infeliz siempre, pero en mi infancia no la pasé bonito”, contó Lawrence a Vogue.

Jennifer Lawrence posa durante un photocall previo al desfile de modas de la colección Prêt-à-porter Otoño-Invierno 2019/2020 de Christian Dior en París, el 26 de febrero de 2019 (Foto: Thomas Samson / AFP)
Jennifer Lawrence posa durante un photocall previo al desfile de modas de la colección Prêt-à-porter Otoño-Invierno 2019/2020 de Christian Dior en París, el 26 de febrero de 2019 (Foto: Thomas Samson / AFP)

SE CONVIERTE EN MENTIROSA PATOLÓGICA

Una vez que dejó la primaria, la secundaria no fue mejor, pues se consideraba excluida por todos por lo que llegó a ser cambiada varias veces de colegio porque no se adaptaba. En la misma entrevista contó que una compañera de su salón le pidió que la ayude a repartir sus invitaciones de cumpleaños y cuando terminó se dio cuenta que no había ninguna para ella, lo cual le consultó y la menor le dijo: “Es que tú no estás invitada”.

Tras esa dura experiencia y cansada de ser rechazada, optó por ponerse una coraza y empezó a mentir. “Me convertí en una mentirosa patológica. Siempre mentía en todo. Si alguien me decía: ‘Me duele la pierna’, yo le decía: ‘A mí me van a amputar la mía la semana que viene’”, mentira que dijo por última vez cuando sus padres descubrieron todo el momento que su maestra les dio su pesar por la salud de su hija.

Según recordó, el momento que sus padres le consultaron, ella optó por hacerse a la que no entendía, pero ante tanta insistencia, cogió una manta y comenzó a decir su verdad, según ella eran millonarios, que su madre estaba embarazada, que esteriliza perros y gatos los fines de semana y mucho más.

Su única defensa fue que lo hizo porque no era aceptada por nadie y le dolía que la dejaran de lado, algo que ahora ha aprendido y recomienda a quienes pasen lo mismo, que no mientan y se armen de valor, además de no hacer caso a los comentarios negativos, pues en esta vida se van a encontrar gente de todo tipo.