El filme relata una historia que se popularizó en Argentina en abril de 2015, cuando se dio a conocer en los medios locales el caso de María Vázquez, quien murió el 21 de ese mismo mes de un cáncer de ovarios terminal. (EFE)
El filme relata una historia que se popularizó en Argentina en abril de 2015, cuando se dio a conocer en los medios locales el caso de María Vázquez, quien murió el 21 de ese mismo mes de un cáncer de ovarios terminal. (EFE)

La nueva película argentina de , “El cuaderno de Tomy”, basada en una historia real, muestra la aceptación irónica de la muerte y refleja el amor de una paciente de cáncer terminal por su hijo, al que le escribe un libro para que lo lea de mayor, cuando ella ya no esté.

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“Es un acto de amor infinito”, dice sobre ese cuaderno póstumo en una entrevista con Efe el actor argentino Esteban Lamothe, quien en la película da vida al marido de la protagonista, encarnada por Valeria Bertucelli, padres de un niño de tres años llamado Tomy.

Transmitiendo enseñanzas después de la muerte

El filme, bajo la dirección de Carlos Sorín (Bombón, 2004; y La película del rey, 1986), relata una historia que se popularizó en Argentina en abril de 2015, cuando se dio a conocer en los medios locales el caso de María Vázquez, quien murió el 21 de ese mismo mes de un cáncer de ovarios terminal.

“Hacer esta película me conectó con algo que está alrededor nuestro, que los occidentales lo negamos, que es la muerte. No la incorporamos nunca como parte de la vida, como si no fuese seguro que todos nos vamos a morir. Hay que empezar a pensar en eso de otra manera”, asegura Lamothe.

Vázquez contó sus últimos días por Twitter con la alta carga de ironía y humor que tenían también la mayoría de sus mensajes previos a conocer que no iba a salir con vida del hospital de Buenos Aires en el que se encontraba.

Ese buen ánimo ante la muerte inminente se refleja en el largometraje, que se estrena el próximo 24 de noviembre en Netflix, que lleva ahora a todo el mundo una de las historias virales que más inspiró a los argentinos en 2015, cuando María Vázquez apareció entre los personajes más influyentes del año en los medios del país.

Además, después de su muerte, la editorial Planeta publicó el cuaderno que escribió originalmente para su hijo, que en la realidad se llama Nippur, y el libro se convirtió en un éxito editorial por la cantidad de enseñanzas ante la vida que contiene.

“Siento que es un libro que en algún punto se parece a la película: si conectas con la película y llorás, no es un llanto de desgracia, es del drenaje, es más de aceptación. Lo más fuerte es eso, que es una palabra que ella usaba mucho, aceptar”, reflexiona Lamothe.

Así, en cuestión de semanas, Vázquez escribió cerca de 60 capítulos que, en algún momento, el todavía niño Nippur -Tomy en la película-, leerá para saber quién fue su madre y qué consejos le da ante la adultez.

“Nada dura para siempre: ni el helado, ni las películas, ni lo feo, ni lo lindo, ni las hojas de los árboles, ni mamá. Pero yo voy a estar en tu corazón hasta que vos tampoco dures para siempre pero estés en otros corazones. Y así nada muere nunca y algo sigue, siempre”, dice una de las páginas de ese cuaderno.

La burocracia de un cáncer terminal

Mientras su mujer escribe esas páginas, el personaje de Lamothe pasa gran parte de la película entre los complejos y crudos trámites que presenta la situación del cáncer terminal de su esposa.

A pesar del sufrimiento que experimentó María Vázquez en sus últimas semanas de vida, se genera una discusión médica sobre administrarle o no una sedación terminal, por los grises que presenta ese tratamiento por sus similitudes con la eutanasia, ilegal en Argentina.

Así, los trámites para esa sedación unos días avanzan y otros días se ralentizan, mientras los directivos del hospital piensan en que el alcance mediático del caso de María Vázquez puede causarles problemas legales.

“Este país es muy burocrático, siempre está la muerte y el cáncer está aparejada una cierta cantidad de burocracia”, considera el actor.

Para Lamothe, también conocido por sus papeles en la película “El estudiante” (2011) y las series “El marginal” y “Puerta 7”, “morirse es un derecho que deberían tener todas las personas”.

“Ciertas políticas que tratan de mantener con vida a la gente a cualquier precio... Eso no sé si está bien porque por ahí el paciente quiere descansar. Rendirse está bien”, indica.

Lamothe, para quien fue “un sueño” trabajar con Valeria Bertucelli, era una “película difícil”, por las ocho semanas que pasaron en un hospital y por la conexión que sentían con la historia real.

“Pero un poco teníamos el espíritu de los verdaderos, porque era también enfrentar eso, si algo hizo ella fue reírse”, subraya.

Una historia inspiradora desde Argentina en Netflix

Sin embargo, reconoce que su “primera reacción” que tuvo al leer el guión fue la de que le costó “escuchar a alguien que dice, ‘ché’, ya está”, porque lo que él pensaba era que había que “luchar, tener fe”, o decir “nunca se sabe”.

“En la pandemia se murió el padrino de mi hijo, era algo de que estaba cansado y su muerte fue de eso. Cuando ves alguien que abandona la vida es también medio emocionante. Quisiera ir hacia ese pensamiento, que me parece que es más sano”, cuenta.

Lamothe tiene la sensación de que “El cuaderno de Tomy” llegará a los tops de Netflix porque está “muy bien” y tiene a Bertucelli en “su mejor momento”, además de que la temática acompaña.

“La muerte y el cáncer son pop, porque todos nos vamos a morir. Sí o sí va a ser un éxito, te dan ganas de hablar después de verla. Estas películas son populares a pesar de ellas”, concluye.

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