Los equipos de búsqueda y rescate llevan a una víctima en una camilla después de sacarla de los escombros de un edificio derrumbado en Esmirna, Turquía, el 31 de octubre de 2020. (AFP / OZAN KOSE).
Los equipos de búsqueda y rescate llevan a una víctima en una camilla después de sacarla de los escombros de un edificio derrumbado en Esmirna, Turquía, el 31 de octubre de 2020. (AFP / OZAN KOSE).

Unas 180 personas han quedado atrapadas entre los escombros de edificios derruidos por el terremoto que sacudió al mediodía del viernes la región del mar Egeo, según estimaciones de la alcaldía de Esmirna, la ciudad de más afectada por el sismo que ha causado al menos 27 muertos.

Según nuestras estimaciones, alrededor de 180 ciudadanos han quedado bajo los escombros, más o menos. Advertimos a los ciudadanos de que no entren en edificios dañados”, dijo a Efe el alcalde de esta urbe de cuatro millones de habitantes, Tunç Soyer.

El regidor no especificó en qué momento se había realizado el cálculo de las personas atrapadas por los edificios derruidos.

A media mañana de hoy, el ministro de Medio Ambiente y Urbanismo, Murat Kurum, indicó a la prensa turca que los equipos de salvamento han rescatado con vida a unas 100 personas de los inmuebles derrumbados, y recuperado 25 cadáveres, todos salvo uno en Esmirna.

Los equipos de AFAD, el servicio público de emergencia turco, han identificado 17 edificios derrumbados en esa urbe y han completado el trabajo en nueve de ellos, mientras siguen las arduas tareas en otros ocho.

Hacia el mediodía de este sábado (10:40 GMT), los expertos consiguieron sacar de un edificio derrumbado a cuatro personas de una familia, con la que llevaban horas en contacto.

Se trata de una madre de 38 años con cuatro hijos, pero no se ha confirmado aún si todos han conseguido sobrevivir.

Soyer indicó a Efe que la mayor destrucción del temblor, de 6,8 grados de magnitud, se produjo en el barrio de Bayrakli, situado en la periferia norte de la ciudad, mientras que otros distritos estaban más o menos bien.

Se trata de una urbanización popular. Hemos observado este proceso de avance del hormigón que ha destruido la naturaleza. Ninguna ciudad turca está preparada para un terremoto”, criticó el alcalde.

Tras empezar a construirse en la década de 1960, Bayrakli vivió veinte años de un rápido proceso de expansión como lugar de residencia barata para familias venidas de áreas rurales u otras regiones de Turquía, relataron a Efe vecinos de la ciudad.

Pero además, el barrio se asienta precisamente sobre una de las mayores fallas geológicas de la provincia, lo cual ha disparado los efectos del temblor.

Ya en enero pasado, el presidente del Colegio de Geólogos de Esmirna, Alim Murathan, había señalado a la prensa al barrio de Barakli como el de mayor riesgo en la provincia por situarse cerca del mar sobre un suelo de aluvión asentado sobre la falla.

El geólogo agregó que según simulaciones realizadas por su equipo, en caso de un terremoto de 6,5 de magnitud, un millón de personas en Esmirna se quedarían sin hogar y la cifra de muertos alcanzaría a “miles”.

Con suerte para la ciudad, el epicentro del temblor, de 6,8 de magnitud, estaba ubicado a unos 60 kilómetros al sur de la ciudad y las dimensiones del desastre han sido esta vez menores.

Fuente: EFE

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