La publicación de la tercera edición de “La tentación del fracaso” (Seix Barral, 2025), de Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), trae una acotación particular, que no se vio en las anteriores: se ha colocado en la portada la precisión de “Tomo I (1950-1978)”. Este detalle no es casualidad y apuntaría a que, por fin, podremos leer los diarios inéditos del escritor, los que corresponden al periodo entre 1979 y 1994 y que aparecerían en dos tomos restantes. El año pasado, Jorge Coaguila, autor de la biografía “Ribeyro, una vida” y estudioso y cercano de la familia del cuentista, compartió una fotografía en su perfil de Facebook con los diarios no publicados de Ribeyro, fechados hasta 1991. Según un informe de Zenda, Julio Ribeyro, hijo y heredero del narrador (tras el fallecimiento de su madre, Alida Cordero), iba a recibir los diarios inéditos transcritos y editados por parte de Coaguila en marzo de este año, los cuales ya estarían publicados en 2026. El tiempo se ha cumplido, los diarios conocidos acaban de salir en un primer tomo y hay un terreno listo para que se devele uno de los grandes misterios de la literatura peruana: los dieciséis años de escritura diarística de Ribeyro. La existencia de estos textos no es un secreto ni tampoco las intenciones de publicarlo. En 2018, Julio Ribeyro, en un conversatorio por los 24 años de la muerte de su padre, en la Casa de la Literatura Peruana, le dijo a Coaguila que tenía intenciones de sacar el resto de diarios: “El problema es editarlo —no se puede publicar todo por cantidad, por calidad— y corregirlo… es una palabra muy fuerte No corriges a un autor así. Él se corregía. Antes de publicar un libro lo volvía a leer y corregía. Ahora no está y alguien tiene que hacer ese trabajo”. Una labor que Coaguila ya hizo en el póstumo “Invitación al viaje y otros cuentos inéditos” (Alfaguara) y que se espera que lo realice de manera excepcional con los diarios dormidos durante tres décadas, porque el periodista ha dedicado gran parte de su vida a investigar y difundir la obra del escritor. Junto a “Prosas apátridas” y sus cuentos, “La tentación del fracaso” es una lectura más que memorable —conmovedora, inquietante, ilustrativa—, una inmersión a la condición humana y sus matices, bajo el hechizo de la gran escritura ribeyreana. Mientras esperamos próximas noticias de los diarios inéditos, abramos esta nueva edición, que trae el prólogo de Enrique Vila-Matas, y leamos y recordemos a uno de nuestros más excepcionales prosistas.

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