Elena y Lila son dos niñas que serán marcadas para siempre por la crueldad y la esperanza que conocen en las empobrecidas calles de Rione Luzzatti, un barrio de Nápoles que se convierte en un personaje más de las cuatro novelas de la escritora italiana Elena Ferrante. Aunque se la conozca más como “Dos amigas”, creo que el título de “La saga napolitana” le hace más justicia a esta tetralogía —“La amiga estupenda”, “Un mal nombre”, “Las deudas del cuerpo” y “La niña perdida”—, porque las protagonistas siempre llevarán el barrio encima, a pesar de que se encuentren lejos o intenten escapar. Si bien no se contextualiza a profundidad en la novela, las secuelas de la Segunda Guerra Mundial en la Italia de la década de los 40 brotan en la violencia familiar y social de cada uno de los hogares que retrata Ferrante. La autora, que vive en el anonimato y de quien solo se conocen rumores, construye a sus personajes a partir de estas vivencias cruentas; las describe de forma magistral y las conecta a la sensibilidad de ambas, con lo que consigue delimitarlas en ese riesgo de parecerse tanto. Esa es la virtud mayor de Ferrante: lograr que la veamos inseparables pero, a la vez, como dos personas cuyas vidas se encuentran en las antípodas y luego tan cercanas que parecen ser las mismas niñas que corrían a jugar lejos del abuso, la precariedad y el crimen, hasta que descubrieron “Mujercitas” y el poder de las palabras para cambiar la realidad. Pensaba que, con la serie “My Brilliant Friend” (HBO Max), que vi antes de llegar a los libros, me bastaba para vivir en esta historia. Sin embargo, me equivoqué porque las novelas están muy bien escritas y tienen una propuesta extraordinaria. La historia es la misma, la forma cambia en muchos sentidos. Ese también es el logro de la producción televisiva, que tuvo a Ferrante como guionista, porque adaptar libros no es fácil y, por lo general, están destinados al fracaso al perder la esencia de la obra literaria. Este no es el caso. Ambas propuestas se complementan y están bien logradas. Así que los invito a que conozcan la historia de Elena y Lila y se sumen a su valentía de nadar contracorriente ante lo que se esperaba de ellas en esa época, mirando sus contradicciones, que las hacen tan humanas, la cultura italiana en sus diferentes matices y los extremos que puede alcanzar la maldad y la bondad de la gente. Y también para que no olviden que la infancia nos marca para siempre.