Para los que no se terminan de convencer de que el problema de la inseguridad y la violencia tiene como uno de sus responsables al sistema de justicia que hace agua por todos lados, miren con atención el indignante caso de Jair Carbajal Cruz (a) “Goku”, un maleante que opera como brazo armado de la minería ilegal en Pataz, La Libertad, que acaba de ser capturado por segunda vez tras un enfrentamiento a balazos con militares y policías del Comando Unificado Pataz.
Carbajal Cruz sería parte de la banda criminal “La Gran Alianza” junto a otros 19 sujetos a los que se les incautó un fusil Galil, dos R-15, una pistola, balas y explosivos. Ayer la presidenta Keiko Fujimori estuvo en Trujillo y saludó esta acción. Lo indignante es que “Goku” ya había caído en manos de la justicia en mayo del 2024 tras un megaoperativo policial que incluyó el allanamiento de inmuebles en Trujillo y Pataz. Sin embargo, el Ministerio Público permitió que salga en libertad, como si se tratara de uno de los chicos del coro de la parroquia.
Con esos antecedentes, Carbajal Cruz ha debido estar, por lo menos, bajo prisión preventiva mientras afronta su proceso ante el sistema de justicia. Precisamente para eso sirve esta medida restrictiva a la libertad: para impedir que mientras no haya sentencia, estos criminales que caen con armas y explosivos en una zona tan peligrosa como Pataz, huyan y se conviertan, nuevamente, en un peligro para la sociedad.
Fácil es quejarse de que no hay avances en la lucha contra la criminalidad y mirar el trabajo de militares y policías, pero qué se hace si los fiscales y jueces terminan jugando en favor de la criminalidad al devolver a las calles a elementos como “Goku”. Ahora el temor es que el Ministerio Público tenga una actuación similar a la vez anterior, y este delincuente vuelva a ser sicario de la minería que opera al margen de la ley, y que tiene un brazo político en el Congreso.
Desde este espacio, mi solidaridad con los militares y policías que sienten el silbido de las balas por sus oídos durante los operativos para capturar a gente como “Goku”, y que más tarde ven a un fiscal tomando la decisión de no pedir prisión preventiva contra criminales que luego se matarán de risa en la cara de los uniformados que los pusieron tras las rejas por unos días. Con magistrados así, no vamos a ninguna parte. A ellos, a sus superiores, y a los órganos de control, hay que exigirles explicaciones.




