El pase a “mejor vida” del narcoterrorista conocido como “camarada Richard” en una operación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional llevada a cabo en la provincia de Satipo, Junín, nos hace recordar que la erradicación de los residuos senderistas en el Valle de los Ríos Apurímac Ene Mantaro (VRAEM) es un pendiente postergado desde hace varios años, en que se han duros golpes a estos grupos armados, aunque sin lograr eliminarlos definitivamente.
El sujeto fue abatido el miércoles último en una intervención helitransportada denominada “Quiñones”, que dejó herido a un suboficial del Ejército que se viene recuperando de manera satisfactoria. Y a este punto quiero llegar. Una de las razones por las que hay que borrar del mapa a estos indeseables es que no podemos seguir poniendo en riesgo, por más tiempo, la vida de peruanos de bien como militares, policías y de civiles que viven bajo cautiverio de estos criminales.
Un punto sensible, aparte del riesgo en que se encuentran nuestros soldados y policías, es que estos narcoterroristas tienen secuestrados incluso a menores de edad a los que llaman “pioneritos”, niños y jóvenes que no cuentan ni con partidas de nacimiento o DNI, que son entrenados para formar parte de las columnas que operan en la zona en nombre de un “partido” y una “revolución” que sólo existe en sus retorcidos cerebros, y que les sirve para producir y traficar cocaína.
Frente a esta situación que lleva casi 20 años sin ser controlada quizá por falta de voluntad política, resulta una noticia positiva que el general en retiro César Astudillo esté el frente del Ministerio del Interior. El también senador ha sido jefe del Comando Especial VRAEM y más tarde comandante general del Ejército y jefe del Comando Conjunto, que es el responsable de las operaciones en esa zona del país. Su designación ha sido saludada incluso por el diputado de izquierda Harvey Colchado.
La tarea contra la violencia es ardua. Hay mucho por hacer contra la criminalidad en las calles que se traduce en crímenes, extorsions, robos, secuestros y demás. Es la principal dificultad que afrontan los peruanos, pero no olvidemos que el narcoterrorismo sigue vivito y coleando en el VRAEM, y que por eso hay muchas vidas expuestas mientras no se erradique a estos grupos armados que cuando menos se piensa, pueden sorprender con una emboscada a las tropas.




