En un mundo altamente competitivo, el atraso tecnológico genera crisis económicas y eso ha ocurrido en Estados Unidos por su retraso en la innovación energética, tanto en vehículos como en el reemplazo de los hidrocarburos por energía renovable.

Ante el declive evidente de los Estados Unidos, que no es ya la primera potencia económica, militar y política del mundo, su presidente, Donald Trump, reacciona rompiendo sus compromisos comerciales con la Unión Europea, Canadá y América Latina, con la imposición de aranceles para, supuestamente, proteger el desarrollo industrial de su país.

Lo que estas políticas lograrán es encarecer los bienes que consumen y los que exportan, generando pérdida de competitividad frente a China, su principal rival económico y tecnológico.

Dada la situación actual, es probable que Estados Unidos enfrente una recesión económica, por lo que podría acelerar medidas de presión contra la nuestra por la expansión de la inversión china, sobre todo por el megapuerto de Chancay.

El cambio a un mundo multipolar es una oportunidad y un reto para el Perú. Si planeamos un mejor futuro económico necesitamos diversificar nuestra producción.

Requerimos diversificar los mercados a los que exportamos para reducir el riesgo de las medidas norteamericanas sobre nuestra economía. Iniciar este proceso requiere que el Estado y los ciudadanos cumplan sus obligaciones empezando por cobrar y pagar los impuestos indispensables para avanzar en mejorar la calidad de los servicios básicos y formar capital humano.

De no empezar ya, todas las aspiraciones de formar parte del club de los países de la OCDE serán ilusión.