Aparte de presentarse como un hombre andino y campesino, que no lo es ni por asomo, parte de la estrategia engañosa de campaña de Roberto Sánchez consiste en “romantizar” a Pedro Castillo, el profesor chotano inepto como pocos, que ha sido condenado en primera instancia a 11 años de cárcel por intento de un golpe de Estado que el mundo entero vio por televisión, y que además permanece preso de manera preventiva mientras se le investiga por corrupto, o sea por ladrón.

Y señalo que es engañoso cubrir con un manto de casi “santidad” al golpista Castillo porque el hombre no tiene nada de “pobrecito”, ni de “luchador social”, ni de “revolucionario” ni mucho menos de “humilde hombre del campo que llegó a ser presidente, pero se lo tumbaron los poderosos”. Eso es un gran cuento, una estafa a los peruanos que se están dejando tontear por Sánchez, un actual congresista y por lo tanto, parte de eso que la izquierda llama “pacto mafioso”.

Recordemos que Castillo fue puesto como candidato presidencial por Perú Libre, el partido de un corrupto como Vladimir Cerrón. ¿Cuál era el “mérito” del profesor? Haber sido el dirigente de un sindicato de docentes radicales y hermanados con los senderistas del Movadef, que en 2017 hicieron una huelga que estuvo a punto de hacer que millones de escolares pierdan el año. Era un tirapiedras y quemallantas profesional que pocas veces estuvo en el aula dictando clases.

Una vez en el poder, Castillo se rodeó de extremistas, maleantes, ladrones e impresentables, que eran una verdadera vergüenza y una degradación completa a lo que implica ser un servidor público. Allí está el que escondía 20 mil dólares en un baño de Palacio de Gobierno, el ministro con pasado carcelario por asesinato y el otro guerrillero, uno que promocionaba pócimas máginas para la salud, y uno con pasado senderista en Ayacucho. Y ni mencionar al hasta hoy prófugo Juan Silva, el hombre fuerte de la Chota Nostra.

Una vez acorralado por las denuncias de corrupción en su contra, Castillo quiso dar un golpe de Estado, pero le salió mal y acabó preso en pocas horas. Su idea era cerrar el Congreso, asumir poderes dictatoriales y llevar a cabo detenciones sin orden judicial de por medio. ¿Qué tiene esto de “romántico” o de propio de una “persona idealista que respondía a un clamor del pueblo”? Nada. Este sujeto es un delincuente y es una vergüenza para el país que la gente vote por quien se disfraza de él, con sombrero incluido.

TAGS RELACIONADOS