La participación de la mujer en la minería en Perú al cierre de 2024 según el Minem es de 7.9%, cifra que aún sigue siendo limitada y subrepresentada. Según fuentes oficiales las mujeres representan el 22% en áreas de Administración, 11% en gerencias, 5% en operaciones generales y 4% en Planta. Estas cifras reflejan avances, pero aún queda un largo camino por recorrer.
El avance de la mujer en Perú, tanto en términos de políticas como de procedimientos, es innegable. No obstante, aún existen importantes barreras que dificultan su plena integración, especialmente en áreas operativas de la minería. Una de las principales de estas barreras es la retención del talento femenino durante la maternidad. El régimen minero, que implica largas jornadas laborales y frecuentes desplazamientos, dificulta que las trabajadoras mantengan la cercanía con sus hijos, especialmente en los primeros años de vida, lo que se traduce en una de las causales más resaltantes de pérdida de talento femenino, o en su defecto la decisión de posponer la maternidad con el impacto social que ello conlleve.
Aunque algunas empresas han comenzado a implementar licencias de maternidad extendidas, modalidades híbridas de trabajo y otras medidas, estas soluciones aún resultan insuficientes. Ya que, si bien son positivas, continúan representando un costo considerable para los empleadores, que podría terminar desincentivando la contratación de mujeres.
Por ello, en este artículo proponemos la urgente intervención del Estado para fomentar políticas que brinden incentivos económicos a las empresas que implementen medidas de apoyo a la maternidad, especialmente en roles operativos dentro del régimen minero. Solo con un enfoque integral que involucre tanto al sector privado como al público, será posible garantizar un entorno más equitativo para las mujeres en minería.
Por lo expuesto, es fundamental recordar que la equidad de género no solo es una cuestión de justicia social, sino también de eficiencia y desarrollo. En un sector clave como la minería, potenciar la participación de la mujer, en todos los niveles de la organización, no solo enriquecerá el entorno laboral, sino que también contribuirá al crecimiento y la sostenibilidad de la industria y para ello, es imprescindible que tanto el sector privado como el público trabajen juntos.