Cada mañana, miles de niños en el Perú se trasladan a sus colegios en diversos medios de transporte. Sin embargo, esta rutina diaria oculta una dificultad grave: la seguridad vial escolar. Los siniestros de tránsito que involucran a estudiantes reflejan la falta de preparación y conciencia sobre esta problemática.A pesar de los esfuerzos por mejorar la infraestructura y las normas de tránsito, el sistema de transporte escolar sigue siendo un área crítica. Según el observatorio del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), cada año más 6000 niños y adolescentes de 0 a 17 años se ven involucrados en siniestros viales, y uno de cada 10 siniestros ocurren en entornos escolares. Las razones principales se dan por la falta de vehículos adecuados, la capacitación insuficiente de los conductores y las deficiencias en la infraestructura vial, que aumentan el riesgo diario. Asimismo, muchos autobuses escolares carecen de cinturones de seguridad y presentan una distribución inadecuada de pasajeros. En zonas rurales y periféricas de Lima la situación es aún más grave. El mal estado de las calles, la falta de señalización y la congestión vehicular ponen en peligro tanto a los estudiantes que usan transporte público como a quienes caminan o van en bicicleta. Además, la educación vial es escasa en las escuelas y en los hogares. Otros factores identificados son la impaciencia de los conductores, el exceso de velocidad y el uso del celular al manejar. Soluciones para una movilidad escolar segura. Es fundamental un enfoque integral que involucre a toda la comunidad. Primero, las autoridades deben reforzar la normativa y fiscalización del transporte escolar, exigiendo estándares de seguridad. Asimismo, es crucial que los conductores reciban capacitación en manejo defensivo, psicología en la conducción y primeros auxilios. La infraestructura es otro pilar esencial. Las municipalidades deben priorizar la seguridad en zonas escolares mediante señalización clara, pasos peatonales bien marcados y semáforos adecuados a los horarios de ingreso y salida de las escuelas. Conclusión: Un compromiso de todos. La seguridad vial en las movilidades escolares no es solo responsabilidad de las autoridades o conductores, sino de toda la sociedad. Padres, educadores y municipios deben trabajar juntos para crear un entorno seguro. Mejorar las condiciones es proteger a los niños y construir una cultura responsable. Es momento de actuar.