La continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva terminó convertida en otro episodio de ruido político. Lo que debió ser una evaluación institucional sobre la trayectoria y desempeño de quien conduce una de las instituciones económicas más importantes del país volvió a quedar atrapado en las trincheras ideológicas de algunos congresistas.
Velarde lleva años al frente del BCR y su gestión ha estado asociada a la defensa de la estabilidad monetaria. El propio Banco Central tiene como función principal preservar la estabilidad monetaria y Velarde ha reiterado que se trata de una institución autónoma y eminentemente técnica. No es poca cosa en un país que conoce demasiado bien las consecuencias de utilizar la economía como laboratorio de experimentos políticos.
Por eso resulta preocupante que algunos cuestionamientos, como el del senador Humberto Morales, parezcan responder más a posiciones ideológicas que a una evaluación objetiva de la gestión. Un funcionario no debería ser respaldado por pensar como nosotros ni rechazado por pensar diferente. Debe ser evaluado por sus resultados, su trayectoria, su solvencia profesional y su capacidad para cumplir la función encomendada.
La economía no funciona con consignas. La confianza se construye durante años y puede deteriorarse en pocos días. En esa materia, el Perú tiene una institución que ha mantenido una línea de autonomía y continuidad que merece ser protegida, independientemente de quién ocupe Palacio o de qué bancada tenga mayoría en el Congreso.




