Se calcula que existen 94.820 presos en las cárceles, pese a que se tiene capacidad para 41.000 según cifras del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Por si fuera poco, cada año ingresan 5.500 reclusos adicionales.

Por ello, con el objetivo de reducir la cantidad de presos, ayer, mediante una Resolución Ministerial se aprobó el protocolo para la ejecución de la Vigilancia Electrónica Personal (uso de grilletes electrónicos) en cumplimiento de la sentencia del Tribunal Constitucional.

El citado protocolo permite la ejecución mucho más masiva de la vigilancia electrónica personal y tiene un carácter preventivo, bajo determinadas condiciones. De igual forma, dispone que se instalarán a quienes cometieron delitos leves y establece, además, una serie de prohibiciones.

Preferentemente solo serán utilizados en los casos de delitos de mínima de lesividad como falsificaciones, hurtos simples, delitos intelectuales, lesiones culposas. Están exceptuados los delitos graves como violaciones sexuales, homicidios, robo agravado, extorsión, sicariato, entre otros.

POCO USO

Aunque la vigilancia electrónica personal se reguló desde 2017, este mecanismo de control que tiene por finalidad monitorear el tránsito de procesados y de condenados por la justicia no despega. Según el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), solo a 32 personas se les ha colocado grilletes hasta febrero último: 24 hombres y 8 mujeres.

Pese a ello, el jefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Federico Llaque Moya, proyectó que para este año se espera instalar cerca de 500 grilletes.

“Entonces, era necesario adoptar algunas medidas, porque el hacinamiento se sitúa en cerca de 130%, pero hay penales que presentan un índice mucho mayor, no ese 130% de promedio nacional, como la cárcel del Callao, que registra más de 500%”, alertó hace unos meses.