En una sesión ante la Comisión de Salud del Congreso, el laboratorio Medifarma reconoció que la distribución de suero fisiológico defectuoso, vinculado a la muerte de cuatro personas, se debió a un error humano y la violación de protocolos. Mientras tanto, la clínica Sanna, que administró el producto, evitó asumir responsabilidad directa.

Guillermo Arboleda, representante legal de Medifarma, detalló que, durante el proceso de fabricación, un análisis arrojó un “resultado no conforme”, pero este informe fue erróneamente enviado al área encargada de liberar el producto, lo que permitió su distribución.

Arboleda admitió que la falla involucró a dos trabajadores, quienes ya fueron identificados y están colaborando con las investigaciones.

En contraste, Francisco Feliu, gerente general de Sanna, sostuvo que los decesos fueron “aislados” y que no sospecharon del suero hasta después de las muertes. Aunque afirmó que informaron a Medifarma y a las autoridades sanitarias cuando detectaron las complicaciones, no reconoció demoras en la notificación.

Juan Carlos Castillo, director del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos de Salud (Cenares), fue contundente: “Si se hubiera reportado a tiempo, se habrían prevenido muertes”.

Criticó que, de haberse alertado el 28 de febrero o el 11 de marzo —fechas de los primeros casos—, la respuesta habría sido más eficaz.

Por su parte, Susalud indicó que implementó controles apenas conoció los hechos. El superintendente Juan Carlos Velasco aseguró que trabajan para evitar nuevos riesgos.

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