“Por Dios y por la patria, lo juro”, así respondió Gustavo Adrianzén al jurar como presidente del Consejo de Ministros el 6 de marzo de 2024.
Hoy, el integrante del Gobierno de Dina Boluarte cumple un año en el cargo, período al que llega desgastado por defender constantemente acerca de los cuestionamientos contra la presidente.
Su primer año de gestión no solo se caracterizó por la férrea defensa a su jefa y allegados, sino también por una serie de deslices que cometió, así como una pérdida del protagonismo.

INICIOS
Gustavo Lino Adrianzén Olaya llegó al cargo el año pasado en reemplazo de Alberto Otárola, quien se vio obligado a renunciar tras la difusión de audios que lo comprometían con presuntos contratos irregulares del Estado a favor de una mujer cercana a él.
Adrianzén, asumió entonces como el tercer presidente del Consejo de Ministros.
Desde hace un año, se desempeñaba como representante Permanente del Perú ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
El abogado fue ministro de Justicia en el Gobierno de Ollanta Humala entre abril y octubre del 2015, así como procurador público en el Ministerio de Defensa.
Tan solo dos semanas después de asumir, Adrianzén tuvo que defender a la presidenta por un reportaje periodístico que reveló que entre 2016 y 2022, Boluarte recibió numerosos depósitos en sus cuentas bancarias por más de un millón de soles.

El premier no solo descartó un desbalance patrimonial, sino que calificó la publicación como un “ruido político” que genera desconfianza.
Otro hecho para recordar de la gestión de Adrianzén es el voto de confianza que recibió su Gabinete de parte del Congreso en medio de serios cuestionamientos a la mandataria, entre ellos, el polémico caso “Rólex”.
Durante su discurso, apeló al conocido refrán de la presidenta, “vamos a trabajar con manos limpias”.

CAÍDAS
Como parte de su tarea, el premier es un fiel escudero de la presidenta, pues la defendió en reiteradas ocasiones.
En julio de 2024, desestimó los informes que emitió la Contraloría sobre un desbalance patrimonial en las declaraciones juradas de Boluarte Zegarra.
“Tal desbalance patrimonial no existe, un análisis mucho más detallado permitiría comprobar que las cuentas que la Contraloría General de la República refiere, por los menos dos de ellas tienen montos ínfimos, que no llegan ni siquiera a los dos soles”, aseguró sin mostrar documentación.
Aunque la defensa no se limita a Boluarte, sino también a su hermano Nicanor Boluarte.

Adrianzén se atrevió a señalar que existe un “bajísimo estándar de la libertad” cuando le preguntaron por el “hermanísimo”, entonces prófugo de la justicia.
Otro hecho que llama la atención del papel de Adrianzén en el Gobierno, es que no parece estar al tanto de las decisiones importantes.
El 31 de enero, el premier descartó la posibilidad de cambios en el Gabinete porque todos seguían gozando de la confianza de la presidenta. Sin embargo, horas más tarde, Boluarte convocó a una juramentación de tres ministros.
Días después, Adrianzén aseguró que no informó de los cambios para “no generar desestabilización”.
Otro aspecto que llama la atención de la gestión de Adrianzén es que cada día parece estar más debilitado y opacado por otros ministros.
Por ejemplo, a pesar de los constantes y serios cuestionamientos que existen contra Morgan Quero de la cartera de Educación y Juan José Santiváñez del Interior, la presidenta Boluarte los mantiene en el cargo, mochila pesada que debe cargar el jefe del Gabinete Ministerial.

ANÁLISIS
Para el analista político Alejandro Rospigliosi, el Gabinete que lidera Gustavo Adrianzén, es uno de los peores que ha tenido el Perú en los últimos años
Desde su punto de vista, un indicador objetivo son los bajos índices de aprobación que tiene de parte de la ciudadanía, al no lograr una conexión que no le permite ni llegar a los dos dígitos.
“Este es un Gabinete que ha fracasado. Lejos de tomar medidas correctivas, la presidenta sigue con ese Gabinete”, indicó el experto.
En diálogo con Correo, se refirió al papel de Adrianzén como premier en su primer año y cómo este perdió un papel importante en el actual Gobierno.

“Primero, la presidenta Boluarte le dio la espalda cuando nombró a un vocero que le quitó el protagonismo. Adrianzén ya no sabía qué anunciar porque todo lo anunciaba el vocero (Fredy Hinojosa)”, indicó.
En la misma línea, señaló que el protagonismo que perdió Adrianzén se debe a la posición que ocupan otros ministros: Morgan Quero (Educación), Eduardo Arana (Justicia) y Juan José Santiváñez (Interior).
“Ellos son los jefes en la sombra. Adrianzén está pintado en la pared. El señor no puede poner autoridad frente a los ministros antes mencionados”, apuntó.
Para Rospigliosi, a diferencia de Otárola, el premier Adrianzén no supervisa a los otros ministros, no es proactivo, no es un operador político con las bancadas, ni tiene presencia en los medios.
En otro momento, mencionó que el premier no tiene reflejos ni es un operador político, pues siempre parece mal humorado, no sonríe a las cámaras y cada día le cuesta más dar la cara ante los medios de comunicación para responder a los cuestionamientos de Boluarte y su entorno.
Finalmente, consideró que la presidente está obligada a hacer un cambio de premier y varios ministros, de los contrario, no podrá llegar al 28 de julio del 2026.
