Los espasmos musculares en los adultos mayores representan un desafío significativo para la salud y el bienestar de esta población en constante crecimiento. Estos espasmos pueden limitar la movilidad, causar dolor y disminuir la calidad de vida de quienes los experimentan. Sin embargo, con el conocimiento adecuado y las estrategias de prevención apropiadas, es posible mitigar sus efectos y promover un envejecimiento activo y saludable.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), actualmente en el Perú hay 4 millones 598 mil adultos mayores (más de 60 años), lo que equivale al 13.6% de la población total, una cifra importante y que debería ser tomada con especial atención por ser un grupo etario altamente vulnerable, principalmente si vienen acompañados de enfermedades pre existentes.

“Los espasmos musculares son contracciones prolongadas e involuntarias de los músculos, lo que resulta en un permanente estado de tensión y la disminución de la elasticidad de los músculos, que a su vez reduce el rango de movimiento de las articulaciones afectadas. En los adultos mayores, pueden ser causados por una variedad de factores que incluyen el envejecimiento natural del cuerpo, la inactividad física, las posturas incorrectas prolongadas, lesiones previas, trabajo excesivo de un músculo y enfermedades crónicas como neuropatías. A medida que los músculos se vuelven más rígidos, se hace más difícil realizar actividades diarias simples, lo que puede tener un impacto significativo en la autonomía y la calidad de vida”, comentó la Dra. Lourdes Andia Tello, especialista en medicina física y rehabilitación del Centro médico FIXIOMED.

¿Qué recomendaciones deben seguir los adultos mayores para prevenir los espasmos musculares?

  1. Ejercicio regular: Un programa de ejercicio adecuado que incluya actividades de fortalecimiento muscular, estiramientos y ejercicios cardiovasculares puede ayudar a mantener la flexibilidad muscular y articular, reduciendo así el riesgo de espasmos musculares.
  2. Estiramiento diario: Realizar estiramientos suaves de los principales grupos musculares todos los días puede ayudar a mantener la flexibilidad y prevenir la rigidez muscular.
  3. Mantener una postura adecuada: Es importante educar a los adultos mayores sobre la importancia de mantener una buena postura al estar de pie, sentados y al realizar actividades diarias para reducir la tensión muscular y prevenir contracciones.
  4. Hidratación adecuada: Mantenerse bien hidratado es fundamental para la salud muscular y articular, ya que el agua ayuda a mantener la elasticidad de los tejidos y facilitar la lubricación de las articulaciones.
  5. Terapia física: Consultar con un médico fisiatra para detectar los factores de riesgo e intervenir en ello, así como desarrollar un plan de tratamiento personalizado que incluya ejercicios específicos y técnicas de estiramiento para abordar los espasmos musculares existentes y prevenir su recurrencia.
  6. Uso de dispositivos de asistencia: En algunos casos, el uso de dispositivos de asistencia como bastones o andadores puede ayudar a reducir la carga en los músculos y articulaciones, aliviando así la tensión muscular y previniendo la aparición de espasmos.
  7. Medidas de autocuidado: Alentar a los adultos mayores a practicar de autocuidado, como el uso de calor o hielo según corresponda, para medidas de aliviar el dolor y la inflamación muscular.

Los espasmos en los adultos mayores son un problema común que puede afectar significativamente su calidad de vida si no se abordan adecuadamente. Sin embargo, con la orientación y el cuidado adecuado de un especialista en fisioterapia y rehabilitación, así como la implementación de medidas preventivas simples, es posible prevenir y tratarlos de manera efectiva. “Es fundamental fomentar un estilo de vida activo y saludable en la población adulta mayor para garantizar su bienestar físico y emocional a medida que envejecen”, recomendó finalmente la especialista.

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