En el Perú, miles de familias asumen diariamente la responsabilidad de cuidar a sus adultos mayores en casa, una labor que exige organización, paciencia y conocimientos básicos de enfermería. Cambios en la movilidad, alteraciones del apetito, dificultades de memoria y riesgos de caídas son parte de los desafíos cotidianos que enfrentan quienes brindan este acompañamiento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, para el año 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años, mientras que el Ministerio de Salud promueve el Envejecimiento Saludable y el cuidado domiciliario como parte de una vida digna y activa.
La Mg. María Belén Castillo Huamán, enfermera y docente del Instituto Carrión, recalca que el cuidado adecuado no solo atiende enfermedades, sino que promueve autonomía, seguridad y bienestar emocional en las personas mayores.
“Cuidar bien en casa significa acompañar con respeto, paciencia y empatía. Muchas familias cometen errores por falta de orientación técnica”, afirma Castillo.
Alimentación adecuada
La especialista recomienda una dieta variada, suave y rica en proteínas, ajustada a la dentición y capacidad digestiva del adulto mayor. La hidratación debe ser constante, con líquidos presentes en cada comida para evitar episodios de deshidratación.
Higiene con respeto y prevención
La higiene diaria debe realizarse respetando su intimidad y ritmo personal. Es clave evitar la humedad prolongada y proteger la piel para reducir riesgos de lesiones o infecciones.
Movilidad y ejercicios seguros
Incentivar caminatas cortas o ejercicios leves ayuda a prevenir rigidez articular y úlceras por presión.
“No debemos limitarlos por miedo, sino acompañarlos en su movimiento”, resalta Castillo.
Hidratación constante
A medida que avanza la edad, disminuye la sensación de sed. Por eso se recomienda ofrecer bebidas de forma frecuente, incluso cuando la persona no lo solicite.
Errores que deben evitarse
Entre los fallos más comunes que se observan en el cuidado domiciliario destacan:
- No adaptar la vivienda: alfombras sueltas, iluminación deficiente o falta de barras de apoyo aumentan el riesgo de caídas.
- Dar medicación sin supervisión: errores en dosis y horarios pueden causar complicaciones severas.
- Ignorar cambios emocionales: tristeza, retraimiento o desinterés no deben asumirse como “cosas de la edad”. La soledad y el aislamiento afectan la salud mental y cognitiva.
El acompañamiento emocional implica escucharlos, integrarlos en decisiones del hogar, promover pasatiempos y facilitar el contacto social.
“Cuidar a un adulto mayor no es solo asistir, sino acompañar con humanidad. Ellos alguna vez cuidaron de nosotros; hoy nos toca devolverles dignidad y ternura”, añade la especialista.





