los fieles pisqueños han logrado recuperar el culto a la Virgen de Copacabana, profundamente arraigada en la historia religiosa de la ciudad y que se vio interrumpida tras el devastador terremoto de 2007.

Fe y devoción

La venerada imagen, que formaba parte del altar del antiguo templo de Belén, fue sepultada por el colapso de dicha iglesia durante el sismo. Desde entonces, la comunidad no había podido rendirle culto hasta que, en noviembre de 2024, gracias a la iniciativa y fe de sus devotos, se entronizó una nueva efigie de Nuestra Señora de Copacabana.

Este es el segundo año consecutivo en que se celebra su festividad el 5 de agosto, fecha en la que tradicionalmente se conmemora a esta advocación mariana originaria del pueblo de Copacabana, en Bolivia. Esta devoción, que se remonta a 1583 en la época virreinal, nació en la región altiplánica a orillas del lago Titicaca, y fue proclamada “Reina de la Nación Boliviana” el 1 de agosto de 1925.

La actual imagen fue donada por fieles locales, y la iglesia Belén ha emprendido un trabajo conjunto con la comunidad para promover nuevamente esta tradición. De este modo, se busca no solo preservar la herencia espiritual de Pisco, sino también fortalecer la identidad cultural de la ciudad a través de sus expresiones de fe.

Con renovada devoción, la feligresía celebra hoy la continuidad de una tradición que parecía perdida, pero que ha renacido con fuerza gracias a la fe y perseverancia de su pueblo.

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