La presidenta Dina Boluarte ha vuelto a poner de manifiesto ayer su postura intransigente e intolerante frente a las informaciones periodísticas que vinculan a su hermano, Nicanor Boluarte, con una presunta organización que busca establecer un partido político mediante la participación de prefectos y subprefectos. La mandataria ha calificado estas investigaciones como difamatorias y tendenciosas, mostrando una reacción descontrolada contra la prensa que solo busca informar.

Es crucial destacar que en una sociedad democrática y libre, la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales. La función de los medios de comunicación no es otra que la de informar de manera objetiva y veraz sobre los acontecimientos que afectan a la sociedad. La respuesta vehemente de la presidenta Boluarte, al catalogar como difamación cualquier cuestionamiento hacia su hermano, pone en entredicho los principios básicos de una democracia saludable.

La libertad de prensa es un pilar esencial para el buen funcionamiento de una sociedad democrática, y cualquier intento de amenazarla, ya sea mediante descalificaciones o acusaciones infundadas, debe ser rechazado categóricamente. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de ejercer su labor de manera independiente, sin convertirse en cómplices del poder establecido. En lugar de reaccionar con hostilidad, la presidenta Boluarte debería comprender que la crítica y la investigación periodística son elementos esenciales para el fortalecimiento de la democracia.

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